¿Qué mejor lugar que Francia para ver un espectáculo tan bizarro como una enorme huelga contra el ajuste, tan grandiosa como chovinista?
Nicolas Chauvin estaría
orgulloso. Los heroicos obreros de la República Francesa
aplauden cuando el socialista Hollande y su Legión Extranjera entran con
tanques a desangrar Mali, aplauden cada bombardeo contra Siria y todas las
tentativas del imperialismo Francés de entrar a la orgía de sangre y desolación
en que transformaron esa nación, pero son ciudadanos democráticos y críticos.
Jamás un trabajador francés aceptaría que lo traten como si fueran una nación
de segunda como Grecia, o ¡Peor aún! como alguno de esos pueblos bárbaros
atrasados a los que arrasan. Por eso se alzan en huelga cuando el socialista
Hollande decide atacarlos con un paquete de ajustes “a la española”. Hay que
sacarse el sombrero ante el sentido de patriotismo y democracia de esa
grandiosa nación.
Pero analicemos el asunto un poco
más de cerca… ¿Por qué este paquete de ajustes pasa recién ahora? ¿Por qué no
antes, en perfecta coordinación con Italia, Grecia y España? Ellos pasaban los
ajustes tan sincronizadamente que parecía que habían practicado por años cómo
hacer chasquear los látigos a la vez… ¿Por qué Francia no se unía a la
sinfonía?
La respuesta nos la dan los
hechos concretos. Francia tenía que pagar la crisis tanto como el resto, pero a
diferencia que esas potencias menores, tenía a mano colonias que desangrar –por
ejemplo, Mali-, y con esas riquezas conseguir el tiempo para postergar lo justo
y necesario el ataque sobre el pueblo francés. Lo cual fue un privilegio,
puesto que pudieron lanzar el ataque en las mejores condiciones. No tuvieron
que lidiar con el peligro que los levantamientos del Norte de África y Medio
Oriente se unan con los de su propio país, tal como le pasó a Grecia o a
España. Hoy no es el 2010. Las luchas revolucionarias fueron aplastadas a
sangre y fuego, y aunque es cierto que todavía no fueron todas derrotadas, sí
lo es que las que sobrevivieron están resistiendo en la última trinchera, en
lugar de a la vanguardia de la ofensiva como en el pasado.
Al contrario que la revolución de
la Primer República
Francesa, que se encargó primero del peligro interno y luego del externo, la
contrarrevolución de la Quinta República
Francesa primero lidió con el peligro externo, y ahora concentra sus fuerzas
contra el peligro interno. Con tan poca piedad como bombardeó escuelas y
hospitales en Siria bajo la excusa de que eran “terroristas”, ahora, con el
mismo pretexto encarcela a más de 1000 trabajadores en huelga.
Y los trabajadores franceses,
cuando les llegó la hora, se encontraron más solos que María Antonieta. Los
trabajadores inmigrantes (que trabajan igual, aunque no estén sindicalizados)
no los ayudan ¿Por qué habrían de hacerlo? Los franceses aplaudieron mientras
sus naciones eran arrasadas por Francia y sus amigos imperialistas, y tampoco
les molesta que haya puestos militares en las fronteras para echar a los
refugiados de vuelta al infierno del que llegaron. Los trabajadores del resto
de Europa no los ayudan. ¿Por qué habrían? Mientras ellos estaban siendo
atacados, los franceses miraron hacia otro lado, pensando que así no les iba a
llegar el turno a ellos.
Quizás podrían aprender de sus
hermanos de Estados Unidos, que antes de pelear por sus propios derechos
frenaron todos los barcos que cargaban armamento y pertrechos para que Israel
siga destruyendo a Palestina. O quizás podrían aprender de su propio pasado,
cuando en la Comuna
de París declaraban que todos los trabajadores del mundo eran ciudadanos de la Comuna. En todo caso tienen que
aprender rápido, esta vez es su pellejo el que está en juego.
Como dice la vieja frase... "Un pueblo que oprime a otro jamás se puede liberar a si mismo". C'est le vie


