lunes, 10 de julio de 2017

Mirabeau: “Corrupto, no traidor”

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El conde de Mirabeau, Honoré Gabriel Riquetti fue uno de los revolucionarios más importantes durante la revolución francesa. No era una persona mediocre, sino un verdadero genio. En todos los lugares donde intervenía era con convicción, buscando hacer lo mejor para la revolución del que fue el primer orador, el tribuno del pueblo.

El problema de Mirabeau era que quería salvar dos cosas: a la realeza y a la libertad. Sin embargo, al momento de su muerte aún prácticamente todos los actores de la revolución estaban a favor del rey.

Fue acusado, luego de muerto, de traición y complicidad con la reina contra la revolución. Jules Michelet, historiador francés nacido durante la revolución, responde a esta acusación injusta que era falsa, que Mirabeau tuvo siempre en miras actuar a favor de la nación. El problema que tuvo fue que estaba corrupto.

¿En qué consistía esta corrupción? En haber creído que podía ser el primer ministro de la reina, una suerte de esposo político, y así cumplir un rol como mediador entre la monarquía y el pueblo. Esto lo llevo a ver a la reina como una persona violenta pero magnánima y heroica, cuando en realidad simplemente era una reina extranjera que buscaba aplastar la revolución a sangre y fuego utilizando tropas austríacas.

En definitiva, la corrupción de Mirabeau, según Michelet, era haber caido en una ilusión ficticia, en una fantasía fomentada concientemente por la monarquía, y que creció en el terreno fértil de su orgullo y ambición.

Eso deja mucho que pensar. No por dinero, o por interés o poder. En otra época estos eran los estándares: la corrupción era creer en una realidad ficticia, en engañarse a si mismo y creer ese engaño. Si en esa época Mirabeau era corrupto ¿Qué es la humanidad ahora?

lunes, 22 de mayo de 2017

Filth


Mugre, inmundicia.
Todos sabemos que la política es inmunda, está podrida hasta la médula.

Algunas veces tuerce a la realidad de tal forma que se vuelve irreconocible.

Hace poco una compañera de la facultad me invitó a una jornada de género, concientización, machismo y todo eso. Digo ¿Por qué no ir? Siempre se puede aprender algo nuevo. Hasta invité a algunas amigas que les pega más de cerca la temática.

Todo iba bien, hasta que en una clase de griego antiguo entran unos famosos opresores del pueblo, con un largo prontuario como opresores de mujeres en particular: los viejos conocidos K. No vamos a citar todos sus crímenes, puesto que si cada uno ocupara una celda del excel, llenarían por completo varias hojas.

Entran a clase y reparten invitaciones para una jornada de género el mismo día al que yo estaba invitado por mi compañera. Inocente de mi parte, creo que estaban tratando de superponer un evento al otro, para quitarle público al primero. ¡Pobre de mí! Creyendo así en quienes forman parte de la política. La realidad era muy diferente a la que se me había presentado en un principio.

La jornada "de género" no era preparada por mi compañera, sino por una confluencia de distintas organizaciones: tres organizaciones K (los mismos que acaban de votar la ley 2x1) y una nativa de la UnTref bajo el nombre de "Almafuerte". Esta particular organización difunde cuestiones de género, a pesar de que uno de sus exponentes que se presenta siempre a elecciones es un conocido golpeador de mujeres.

En resumen, una jornada de "concientización de género" organizada por opresores del pueblo y cómplices de golpeadores de mujeres. ¿Qué "conciencia" puede llegar a generar esta lacra? La conciencia, tal vez, de que está bien decir una cosa y hacer otra. De que se debe hablar a favor de las mujeres en público pero golpearlas en privado, puesto que si nadie ve o si se olvidan no está tan mal.

P.D: Es gracioso que uno de los argumentos que esgrimía este ser que me invitó a dicha jornada (que aún sabiendo mi punto de vista sobre los K, decidió omitir el hecho de que eran ellos quien lo organizaban) es que yo "debería meterme en las reuniones del centro de estudiantes para poder tener una opinión informada". Me pareció gracioso el argumento... porque, no se, supongamos que uno entra a una casa, y va a la biblioteca. Ve que los libros están roídos. Mira alrededor y ve que en la base de las paredes hay agujeros. Ve las esquinas de la casa y ve que en el piso hay excrementos. ¿Esa persona necesita entrar al nido de ratas para saber que la casa está infestada? ¿Es necesario conocer el nombre de cada rata inmunda que ronda por el hogar para saber que hay que llamar a un exterminador que limpie la mugre?


jueves, 23 de febrero de 2017

King of Dragon Pass


Escribo este panegírico en honor a este juego, el King of Dragon Pass, por su creatividad y riqueza en detalles. En este juego del 1999, uno tiene que crear un clan, darle una historia, y comenzar la colonización del Paso del Dragón. ¿Qué es lo interesante de este juego? Que es una verdadera simulación, en un mundo alternativo, de la vida en un clan antiguo. Ya sea tomando de referencia al oikoi griego, al clan nórdico o a tantas otras formaciones tan similares que hubo en la historia de la humanidad, éste juego logra una verdadera recreación del espíritu de esas épocas.

Es el unico juego de estrategia organizado como un gran juego de rol. Todos los aspectos de la vida del clan son fundamentales para la victoria: el cultural, la historia del clan, la religión, el cultivo, la guerra y el saqueo, la supervivencia en invierno, la exploración, la creacion y el intercambio de artesanías y tesoros. Todo muy bien cuidado y con un detalle impresionante.

El objetivo del clan, como no podía ser de otra forma en un juego tan pulido, es transformarse en una ciudad, una polis, un gran conglomerado urbano con gobierno organizado. Un juego que todo interesado por la historia debería jugar.