Bueno, luego de largo rato sin actividad, ahora tengo suficiente tiempo para desperdiciar haciendo publicaciones en un blog que no va a leer nadie. ¡Una buena forma de matar el rato!
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde la última publicación que hice, y aunque ahora recupero el blog, le voy a dar otra orientación:
Ahora, en lugar de hablar sobre temas morales varios, que ya no me incumben demasiado, va a tratar sobre el concierto de las naciones. Concierto es, porque cada uno toca su instrumento, y emiten ruido, pero en esta era de la idiocracia las naciones no tocan sus sinfonías con armonía, sino de forma estertorosa, agónica y decadente.
Y de eso va a tratar este blog ahora, de la putrefacción de las naciones, de sus truhanerías e hipocresías. Ya no alcanza el mero individuo, ahora son las naciones las que serán puestas bajo la lupa por este -también decadente y moribundo- blog.
Así que ¡Que regrese la función!
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