lunes, 18 de julio de 2016

En la corte del Rey, los bufones discuten sobre el “sexismo en el lenguaje”


Antes de empezar, quería aclarar que esta es una monografía que escribí para la facultad. Está editada y modificada para adecuarla a mis ideas actuales, pero eso no cambia el hilo argumentativo central.

Espero que la disfruten, puesto que es uno de mis mejores escritos argumentativos.

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Parece que ha pasado largo tiempo ya desde 2012 hasta la fecha. No todos recordamos que fue un año de grandes convulsiones históricas. El 1% de saqueadores de Wall Street estaba cercado por el movimiento “Occupy Wall Street”, en el Norte de África y Medio Oriente heroicas revoluciones tiraron abajo a dictaduras de más de 40 años,  Europa imperialista era conmovida por 26 huelgas generales de los trabajadores de Grecia, por la ocupación de la Plaza del Sol por la República de los Indignados, y Tottenham ardía por el fuego de la juventud.
En medio de estas enormes convulsiones históricas se desarrolla un debate en España sobre el “Sexismo en el lenguaje”. Numerosas guías eran escritas por universidades, comunidades autónomas e incluso sindicatos con recomendaciones para “visibilizar a la mujer” y tener un “uso no sexista del lenguaje” tanto en la vida cotidiana como en los medios de comunicación. Ante este surgimiento de guías de lenguaje, de las cuales muchas proponían hacer un cambio en la estructura del lenguaje español, la Real Academia Española interviene para posicionarse en contra de estas guías. Primero, publica por medio de Ignacio Bosque, un documento llamado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”. Ante las numerosas respuestas de quienes estaban a favor de dichas guías, numerosos lingüistas internacionales publicaron un manifiesto de apoyo a Ignacio Bosque, titulado “Acerca de la discriminación de la mujer y de los lingüistas en la sociedad”. Es sobre el debate alrededor de las guías de uso no sexista del lenguaje que va a versar esta monografía.

Quienes defienden y publican las guías para el uso no sexista del lenguaje (como las “recomendaciones de la Universitat de Lleida” (2012), buscan incorporar la perspectiva de género en el lenguaje. Para ellos, “A pesar de los avances sociales que han tenido lugar en relación a la consecución de la igualdad de oportunidades, la lengua y los discursos audiovisuales continúan incorporando elementos que invisibilizan a las mujeres o bien que contribuyen al mantenimiento de los estereotipos y de los roles de género tradicionales”, o sea, que a mayor igualdad social tiene que haber una correlación en la igualdad discursiva o lingüística.
En sus guías hacen las siguientes recomendaciones: que no se use indiscriminadamente el masculino como genérico, y menos aún hacer un salto semántico, utilizando al masculino como genérico para luego utilizarlo como específico, como en “Todos los empleados están invitados a las cenas, y pueden traer a sus esposas”. También recomiendan que no se use innecesariamente la palabra “mujer”, que no se trate de forma diferente a los hombres y a las mujeres de una misma jerarquía debido al sexo, e inclusive recomiendan que haya concordancia, al usar denominaciones dobles como “los candidatos y las candidatas”, con el género más próximo, en lugar de desdoblar los adjetivos, quedando así “los candidatos y las candidatas escogidas”. Con estas recomendaciones buscan reducir o anular las diferencias entre los avances sociales y su expresión en el lenguaje.

Por otro lado, quienes están en contra de estas guías, como Ignacio Bosque y los lingüistas que lo defienden plantean que hay una desigualdad real de la mujer con respecto al hombre, y que esa desigualdad se refleja en el lenguaje. Así lo plantea Ignacio Bosque (2012) cuando dice que “Nadie niega que la lengua refleje, especialmente en su léxico, distinciones de naturaleza social”, para luego decir “Intuyo que somos muchos —y muchas— los que pensamos que la verdadera lucha por la igualdad consiste en tratar de que esta se extienda por completo en las prácticas sociales y en la mentalidad de los ciudadanos”, que es complementado por los lingüistas que lo apoyan (2012) cuando dicen que “la discusión que subyace a las intensas polémicas sobre este texto –y sobre otros anteriores– no es acerca de un problema social, sino acerca de cómo ese problema social se refleja –o no– en distintos aspectos del uso de la lengua.

Para los lingüistas que apoyan a Bosque, el objetivo de los lingüistasno es legislar sobre el lenguaje, sino registrar los usos de la lengua para tratar de explicar sus causas gramaticales. Sobre esta concepción es que critican a los autores de las guías de uso del lenguaje no sexista.
Desde aquí los adherentes a Bosque critican a las guías por querer legislar sobre el uso del lenguaje, e imponer artificialmente formas de hablar que “visibilicen” a la mujer de forma artificial. Como los autores de las guías –argumenta Bosque- saben que es imposible este desdoblamiento en el habla cotidiana, sus guías tratan de modificar el lenguaje oficial, distanciándolo aún más del lenguaje cotidiano.
Por otro lado, al tratar de aplicar estas reglas al habla cotidiana, se estaría cometiendo despotismo ético, donde una minoría que opina que al no desdoblar el género entre masculino y femenino se estaría siendo machista, inclusive en contra de una amplia mayoría de personas, mujeres incluidas, que consideran completamente normal el uso genérico del masculino.
Otra crítica es que la mayoría de las guías fueron escritas sin la participación de lingüistas (excepto una), y que esto significó que en la mayoría de las guías se contravengan no sólo normas de la Real Academia Española sino también de varias gramáticas normativas, inclusive rompiendo con aspectos gramaticales o léxicos muy asentados en la lengua española.

Ante esto, las guías de uso de lenguaje no sexista como la guía de la Universitat de Lleida responden que si con el incremento de dos o tres palabras, conseguimos incluir a todo el mundo, se llevará a cabo una práctica democrática. Otro de los argumentos, planteado por Mercedes Bengoechea, es que en una sociedad la lengua se modifica, y estas modificaciones se hacen por medio de fuerzas que la moldean, como los autores de las guías de uso de lenguaje no sexista, y por otro lado hay fuerzas que se resisten a estos cambios, como la RAE. Ambas fuerzas tienen igual legitimidad para actuar sobre la lengua, y la sociedad es en la práctica la que termina decidiendo como se utiliza el lenguaje.

Éstos son los principales ejes alrededor de los cuales gira la discusión sobre el sexismo en el lenguaje. Nosotros tenemos un punto de vista completamente diferente…

No se puede abordar un aspecto de la realidad ocultando su relación con el conjunto



Ambos grupos contendientes parten de la premisa de que hay una cierta correlación entre la igualdad social con la igualdad lingüística, pero tienen un gran punto en común… La realidad social no se toca. Eso está fuera de discusión.Nosotros estamos completamente en contra deeste método bajo el cual abordan el problema los contendientes, que es abordar un problema secundario, una expresión (o reflejo) en el fenómeno, como es la discriminación en el lenguaje, desligada por completo de su fundamento, o sea, las diferencias realesque hay en la sociedad. Dicho de otro modo,  para nosotros hay que abordar todos los problemas en su justa medida.
Para que se entienda más claramente, supongamos que estamos en la sabana de Botsuana. Hay un elefante. El rey Juan Carlos I le dispara con un rifle de oro. En ese momento pasa un escritor de las guías de lenguaje no sexista junto con Ignacio Bosque, observan la situación y dicen “En la sabana hay una hormiga”, discuten dos horas sobre las características de la hormiga, y siguen camino. En su bitácora no existe el rey, no existe el elefante, sino solamente la hormiga… O dicho de otra forma, ahora estamos en España. 2012. Crisis económica, el estado tiene una deuda externa por el 150% de su PBI. En el parlamento de la monarquía se votan todos los días ajustes, planes de flexibilización, ataques a la educación, a la salud pública, la jubilación, para reventar a los trabajadores y que paguen la crisis. La plaza del Sol y todas las plazas de España son tomadas por la “república de los indignados”. En Asturias dejan sin trabajo como a perros a miles de mineros y a sus familias porque las trasnacionales se relocalizaron a África del Sur, cerrando así las minas de Asturias. Mientras los mineros mantienen la huelga por más de tres meses, entran las esposas de los mineros a la Plaza de los Indignados al grito de “Si nuestros hijos pasan hambre, los vuestros verterán sangre”… Mientras pasa todo esto, en los balcones de la corte del rey Juan Carlos I, los bufones dicen “A pesar de los avances sociales que han tenido lugar en relación a la consecución de la igualdad de oportunidades, la lengua y los discursos audiovisuales incorporaron elementos que invisibilizan las mujeres (…)”. Ése es su verdadero método, ocultar detrás del lenguaje las verdaderas contradicciones sociales.

Pero a nosotros no nos engañan, porque sabemos lo que hicieron el verano pasado. Sabemos que cuando los mineros de Asturias eran despedidos y sus esposas marchaban a la Plaza del Sol a unirse con los Indignados, los sindicatos que escribían esas “guías de lenguaje no sexista” las dejaron solas como a perros, abandonadas a su suerte para que sea derrotada la huelga y queden miles de familias sin empleo, al mismo tiempo que acusaban de “tropas terrestres armadas por la CIA” a las mujeres sirias bombardeadas por Al Assad mientras hacían fila en la panadería para alimentar a sus hijos. Sabemos que fueron éstos los dirigentes sindicales que decían que había que exigirle a sus gobiernos una “europa más social”, cuando en toda Europa esos piratas imperialistas y sus parlamentos pasaron el mayor ataque a los trabajadores de toda su historia, dejaron a más de 27 millones de desempleados, hombres, mujeres y niños comiendo de la basura, juntando cartones con autos 0km.

Así que cuando vean a estas "sabias eminencias" debatir sobre el "sexismo en el lenguaje" piensen que simplemente están tratando de desviar la atencion de los verdaderos problemas que acosan al mundo.

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