Como algunos sabrán, parece que
Argentina será la sede de la próxima reunión del G20, en 2018. Quizás se
pregunten cómo puede ser que un país tan intrascendente logró ser anfitrión. La
cuestión es que Macri, en una de sus últimas reuniones con sus amos
imperialistas les pidió recibir algún hueso –no para el perro que sentó en el
sillón presidencial, sino para si mismo- como recompensa por la inflación, la
quita de retenciones, la estabilización de la Argentina y todos los
ataques varios que estuvo largando contra el nosotros. “Fui un perro
fiel, merezco recompensa”, argumentaba Macri.
Pues parece que sus jefes fueron
magnánimos, y lo recompensaron con un nuevo circo para distraernos. Después de
todo, al ritmo que está procesando a toda la corte de bufones cocainomanos y
enterradores de tesoros de la ex gestión K, es muy probable que para el 2018 ya
no le quede ninguno y se tenga que buscar otra distracción.


1 comentario:
Dicho sea de paso, el debate se podía resolver de otra forma: El idioma donde se cumple lo que sueñan los adalides del cambio del castellano para que sea más "inclusivo" es... el inglés. Allí no hay diferencia de género al hablar de un cargo, posición, etc.
Con lo cual llegaríamos a la conclusión, siguiendo su lógica, que el paraiso de la igualdad de género es... Estados Unidos.
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