lunes, 18 de julio de 2016

G20


Como algunos sabrán, parece que Argentina será la sede de la próxima reunión del G20, en 2018. Quizás se pregunten cómo puede ser que un país tan intrascendente logró ser anfitrión. La cuestión es que Macri, en una de sus últimas reuniones con sus amos imperialistas les pidió recibir algún hueso –no para el perro que sentó en el sillón presidencial, sino para si mismo- como recompensa por la inflación, la quita de retenciones, la estabilización de la Argentina y todos los ataques varios que estuvo largando contra el nosotros. “Fui un perro fiel, merezco recompensa”, argumentaba Macri.

Pues parece que sus jefes fueron magnánimos, y lo recompensaron con un nuevo circo para distraernos. Después de todo, al ritmo que está procesando a toda la corte de bufones cocainomanos y enterradores de tesoros de la ex gestión K, es muy probable que para el 2018 ya no le quede ninguno y se tenga que buscar otra distracción.

1 comentario:

Horacio dijo...

Dicho sea de paso, el debate se podía resolver de otra forma: El idioma donde se cumple lo que sueñan los adalides del cambio del castellano para que sea más "inclusivo" es... el inglés. Allí no hay diferencia de género al hablar de un cargo, posición, etc.

Con lo cual llegaríamos a la conclusión, siguiendo su lógica, que el paraiso de la igualdad de género es... Estados Unidos.